domingo 29 de marzo de 2009

A pie de calle...







Graffitis en Cáceres

¡Que paren, que yo me bajo!
en el orden alfabético de lo anónimo.

Entre el murmullo de la calle,
el lenguaje del peatón,
el ladrido del perro callejero,
el romance de la dama y el rústico pastor.

Se encuentra el grafitero,
con su diseño original pintando a alzada mano,
dejando versos entre la acera y el muro vertical.

Donde la copla es el color,
el amor las líneas ajustadas a la forma,
y el murmullo el spray configurando gota a gota.

A pie de calle,
donde se recoge el desarraigo y la adicción,
y los olvidados son autorretratos negros y blancos ,
que no suelen vivir en el centro a puesta de sol.

Recorrer las calles a pie,
es ir grabando los zapatos con curiosidad,
escribir dibujando historias,
camino que pone a los sujetos en construcción .

¡Que paren, que yo me bajo!,
desde el analfabeto anónimo
hasta la articulación de lo particular.